martes, 18 de enero de 2011

Entrelazados al alba.


Existe la simple division en la cual un dia es entendido por ser el dia vivido y en la noche callada. De tal simple manera tambien podemos dividir objetos vastos y complicados  fuera de nuestro entendimiento como nuestra mar y tierra y Su cielo. Sin embargo, esta forma de organizar nuestros alrededores es inhibida por el mistico momento de el alba.
Lo asombroso y desconcertante que pueden ser el cielo y el mar son caracteristicas intrinsecas de las mismas, y en este momento mitico e inverosimil de el alba, la verde vida  es  unico testigo de el beso entre mar y cielo. Este imprenetable abrazo de opuestos solo se aprecia en el breve instante del alba, pregonero de un nuevo dia en donde, vida inanimada como la animada, busca medrar bajo los holgazanes rayos del sol que van haciendo su lento viaje hasta acariciar nuestras arenas.
Adyaciente al alba se encuentra el dia vivido, en el cual hacemos de nuestras vidas y encontramos maravillas: grandes y pequenias, brillantes y opacas, unas con gran sabor otras con fetidos olores. La noche, como persiguidor del dia, larriba y con esto  ahuyenta y expula al dia. Todo para volver a la fragmentacion de la division, el alba.

1 comentario:

  1. Estoy completamente de acuerdo con lo que describes pero creo que también es importante destacar que tanto el cielo, como las hermosas nubes, se reflejan en aquel mar tan espectacular. Pareciera ser que en efecto, estos dos, tanto el cielo como el agua, se quieren besar. Sin embargo, que hay de los árboles y los otros factores que añaden a la rimbombante belleza de este paisaje? Si logramos enfocar bien nuestra vista, del lado izquierdo hay un camino adyacente a un sin fin de arbustos. Nunca te haz puesto a pensar a donde dirigirá este camino y a quién? ya sea un tipo de ave o un humano?

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